La proteína 1 de la secuencia de leucemia de células mieloides, también conocida como MLL-1 o lysine (K) specific methyltransferase 2A (KMT2A), es un importante regulador de la expresión génica en los mamíferos. Es una histona metiltransferasa que específicamente metila el residuo de lisina 4 de la histona H3 (H3K4), lo que desempeña un papel crucial en la activación de genes.

La proteína MLL-1 está codificada por el gen KMT2A, localizado en el brazo largo del cromosoma 11 (11q23). Este gen es propenso a las translocaciones cromosómicas, particularmente en leucemias y linfomas. Las translocaciones más comunes implican al gen MLL con otros genes, como AF4, AF9, ENL, ELL o SEPT6, lo que resulta en la producción de una proteína híbrida anormal con funciones alteradas. Estas alteraciones génicas y proteínicas contribuyen significativamente al desarrollo y progressión de diversos tipos de cáncer, especialmente la leucemia mieloide aguda (LMA) en niños.

En resumen, la proteína 1 de la secuencia de leucemia de células mieloides (MLL-1/KMT2A) es una histona metiltransferasa que activa genes mediante la metilación de H3K4. Las translocaciones y alteraciones en este gen desempeñan un papel importante en el desarrollo de diversos tipos de cáncer, particularmente la leucemia mieloide aguda.

Las proteínas proto-oncogénicas c-bcl-2 pertenecen a una familia de proteínas reguladoras de la apoptosis, es decir, del proceso de muerte celular programada. La proteína BCL-2 específicamente, se identificó por primera vez como un gen que contribuye a la formación de tumores en el cáncer de células B en humanos.

La proteína BCL-2 normalmente se encuentra en la membrana mitocondrial externa y desempeña un papel crucial en el control del proceso de apoptosis. Ayuda a inhibir la activación de las caspasas, que son enzimas clave involucradas en la ejecución de la apoptosis. Por lo tanto, cuando hay niveles elevados de BCL-2, las células pueden volverse resistentes a la muerte celular programada y esto puede contribuir al desarrollo de cáncer.

En condiciones normales, los proto-oncogenes como c-bcl-2 ayudan en procesos celulares importantes, como el crecimiento y la división celular. Sin embargo, cuando se dañan o mutan, pueden convertirse en oncogenes, promoviendo así el crecimiento y la proliferación celular descontrolados que caracterizan al cáncer.

La leucemia de células pilosas, también conocida como leucemia pelúcida o leucemia capilar, es un tipo raro y agresivo de cáncer de la sangre que se origina en las células madre tempranas de los glóbulos blancos (leucocitos) en la médula ósea. Más específicamente, se deriva de los linfoblastos B o T inmaduros, y afecta principalmente a adultos mayores, con una edad media de diagnóstico alrededor de los 60 años.

La enfermedad se caracteriza por la acumulación anormal de células leucémicas inmaduras y no funcionales en la médula ósea, el torrente sanguíneo y, a menudo, en los ganglios linfáticos, el bazo y el hígado. Estas células anómalas desplazan a las células sanas, lo que resulta en una disminución de la producción de glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos normales y funcionales.

Los síntomas más comunes de la leucemia de células pilosas incluyen fatiga, debilidad, pérdida de peso, sudoración nocturna, fiebre, infecciones recurrentes, moretones y hemorragias fáciles, palidez y aumento del tamaño del bazo y los ganglios linfáticos. Además, las células leucémicas pueden infiltrarse en otros órganos y tejidos, como la piel, el sistema nervioso central y los ojos, causando diversas complicaciones clínicas.

El diagnóstico de la leucemia de células pilosas se realiza mediante una combinación de exámenes de laboratorio, incluyendo análisis de sangre completa, frotis de médula ósea y citogenética, así como pruebas de imagenología y biopsias de tejidos afectados. El tratamiento generalmente consiste en quimioterapia intensiva, trasplante de células madre hematopoyéticas y terapias dirigidas, con el objetivo de destruir las células leucémicas y restaurar la función del sistema inmunitario. A pesar de los avances en el tratamiento, la leucemia de células pilosas sigue siendo una enfermedad agresiva y difícil de tratar, con una tasa de supervivencia a largo plazo relativamente baja.

La apoptosis es un proceso programado de muerte celular que ocurre de manera natural en las células multicelulares. Es un mecanismo importante para el desarrollo, la homeostasis y la respuesta inmunitaria normal. La apoptosis se caracteriza por una serie de cambios citológicos controlados, incluyendo contracción celular, condensación nuclear, fragmentación del ADN y formación de vesículas membranosas que contienen los restos celulares, las cuales son posteriormente eliminadas por células especializadas sin desencadenar una respuesta inflamatoria. La apoptosis puede ser activada por diversos estímulos, como daño celular, falta de factores de supervivencia, activación de receptores de muerte y exposición a radiaciones o quimioterapia.

Las células mieloides son un tipo de células sanguíneas que se desarrollan a partir de células madre hematopoyéticas en la médula ósea. Este grupo de células incluye glóbulos rojos, que transportan oxígeno a los tejidos; plaquetas, que ayudan a la coagulación sanguínea; y varios tipos de glóbulos blancos, incluidos neutrófilos, eosinófilos, basófilos y monocitos/macrófagos, que desempeñan un papel importante en el sistema inmunológico al ayudar a combatir infecciones y enfermedades.

Las células mieloides se desarrollan a través de una serie de etapas de diferenciación, comenzando con la progenitora mieloide común (CMP) y siguiendo con el megacariocito-eritroblasto bipotencial (MEP), que da lugar a glóbulos rojos y plaquetas; y el promielocito, que se diferencia en neutrófilos, eosinófilos, basófilos y monocitos/macrófagos.

Las alteraciones en el desarrollo y diferenciación de las células mieloides pueden dar lugar a diversas condiciones médicas, como la leucemia mieloide aguda (LMA), un cáncer agresivo de la sangre y la médula ósea que se caracteriza por la proliferación anormal e incontrolada de células mieloides inmaduras. Otras enfermedades relacionadas con las células mieloides incluyen el síndrome mielodisplásico (SMD), la leucemia mieloide crónica (LMC) y la neutropenia congénita severa autosómica recesiva (SCN).

La leucemia de células plasmáticas (LCP) es un tipo raro de cáncer de la sangre que se origina en las células plasmáticas, un tipo de glóbulos blancos que normalmente forman parte del sistema inmunológico y producen anticuerpos para combatir infecciones. En la LCP, hay una acumulación anormal de células plasmáticas malignas en la médula ósea, el tejido esponjoso dentro de los huesos que produce nuevas células sanguíneas.

Estas células plasmáticas cancerosas pueden acumularse en la médula ósea y desplazar a las células sanas, lo que lleva a una disminución en la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Además, las células plasmáticas malignas pueden salir de la médula ósea y viajar a través del torrente sanguíneo hasta llegar a otros órganos, como los riñones, hígado, pulmones o tejido nervioso. Esto se conoce como enfermedad extramedular.

Existen dos tipos principales de leucemia de células plasmáticas: la leucemia de células plasmáticas de células B, que es el tipo más común y se asocia a menudo con un trastorno benigno llamado mieloma múltiple; y la leucemia de células plasmáticas de células T, que es mucho más rara.

Los síntomas de la LCP pueden incluir fatiga, debilidad, pérdida de apetito, sudoración nocturna, fiebre, infecciones recurrentes, moretones o sangrado fácil, dolores óseos y aumento del tamaño de los ganglios linfáticos. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre, médula ósea y biopsia de tejidos afectados. El tratamiento depende del tipo y la etapa de la enfermedad y puede incluir quimioterapia, terapia dirigida, trasplante de células madre y radioterapia.

La leucemia es un tipo de cáncer que se origina en el sistema de formación de células sanguíneas del cuerpo, que se encuentra dentro de los huesos largos. Es causada por una alteración genética en las células madre hematopoyéticas, lo que resulta en la producción excesiva y anormal de glóbulos blancos inmaduros o no funcionales.

Existen varios tipos de leucemia, clasificados según el tipo de glóbulo blanco afectado (linfocitos o granulocitos) y su velocidad de progresión (aguda o crónica). La leucemia aguda se desarrolla rápidamente, mientras que la leucemia crónica evoluciona más lentamente.

Los síntomas comunes de la leucemia incluyen fatiga, fiebre, infecciones recurrentes, moretones o sangrados fáciles, pérdida de peso y sudoración nocturna. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre completos, que revelan un recuento anormalmente alto de glóbulos blancos inmaduros o anormales. La confirmación del diagnóstico y el tipo específico de leucemia requieren estudios adicionales, como una biopsia de médula ósea.

El tratamiento de la leucemia depende del tipo y grado de avance de la enfermedad, así como de la edad y salud general del paciente. Puede incluir quimioterapia, radioterapia, trasplante de células madre o terapias dirigidas específicas para ciertos tipos de leucemia. El pronóstico varía ampliamente según el tipo y etapa de la enfermedad, pero muchos tipos de leucemia pueden ser tratados con éxito, especialmente si se detectan y tratan temprano.

No existe una definición médica específica para "Enciclopedias como Asunto" ya que esta frase parece ser una expresión coloquial o un título en lugar de un término médico. Sin embargo, si nos referimos al término "enciclopedia" desde un punto de vista educativo o del conocimiento, podríamos decir que se trata de una obra de consulta que contiene información sistemática sobre diversas áreas del conocimiento, organizadas alfabética o temáticamente.

Si "Enciclopedias como Asunto" se refiere a un asunto médico en particular, podría interpretarse como el estudio o la investigación de diferentes aspectos relacionados con las enciclopedias médicas, como su historia, desarrollo, contenido, estructura, impacto en la práctica clínica y la educación médica, entre otros.

Sin un contexto más específico, es difícil proporcionar una definición médica precisa de "Enciclopedias como Asunto".

El marcaje isotópico es una técnica utilizada en la medicina y la biología molecular para realizar un seguimiento o etiquetado de moléculas, células u otros componentes bioquímicos en un sistema vivo. Esto se logra mediante la adición de isótopos atómicos especiales, que tienen diferentes números de neutrones en su núcleo en comparación con los átomos no radiactivos comunes. Como resultado, estos isótopos presentan propiedades físicas y químicas ligeramente diferentes, lo que permite su detección y cuantificación.

En el contexto médico, el marcaje isotópico se utiliza a menudo en estudios de imágenes médicas funcionales, como la tomografía por emisión de positrones (PET) y la gammagrafía. Estas técnicas involucran la administración de pequeñas cantidades de moléculas marcadas con isótopos radiactivos, como el flúor-18 o el tecnecio-99m. Luego, se pueden observar y medir los patrones de distribución y comportamiento de estas moléculas etiquetadas dentro del cuerpo humano, lo que puede ayudar en el diagnóstico y monitoreo de diversas afecciones médicas, como el cáncer o las enfermedades cardiovasculares.

Además, el marcaje isotópico también se emplea en la investigación básica para estudiar procesos bioquímicos y metabólicos dentro de células y organismos vivos. Esto puede incluir el seguimiento de la absorción, distribución, metabolismo y excreción (ADME) de fármacos y otras sustancias químicas en sistemas biológicos.

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Los radioisótopos son isótopos inestables de elementos que emiten radiación durante su decaimiento hacia un estado de menor energía. También se les conoce como isótopos radiactivos. Un isótopo es una variedad de un elemento que tiene el mismo número de protones en el núcleo, pero un número diferente de neutrones.

La radiación emitida por los radioisótopos puede incluir rayos gamma, electrones (betas) o partículas alfa (núcleos de helio). Debido a sus propiedades radiactivas, los radioisótopos se utilizan en una variedad de aplicaciones médicas, incluyendo la imagenología médica y la terapia radiactiva.

En la medicina, los radioisótopos se utilizan a menudo como marcadores en pruebas diagnósticas, como las gammagrafías óseas o las escintigrafías miocárdicas. También se utilizan en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer, como el uso de yodo-131 para tratar el cáncer de tiroides.

Es importante manejar los radioisótopos con precaución debido a su radiactividad. Se requieren procedimientos especiales para almacenar, manipular y desechar los materiales que contienen radioisótopos para garantizar la seguridad de los pacientes, el personal médico y el público en general.

La terapia génica es un enfoque terapéutico que consiste en introducir material genético normal y funcional en células o tejidos para compensar o reemplazar genes defectuosos o ausentes causantes de enfermedades. Esto se realiza generalmente mediante la inserción de un gen sano en un vector, como un virus no patógeno, que luego se introduce en las células del paciente.

El objetivo de la terapia génica es restablecer la expresión correcta de las proteínas necesarias para mantener la función celular normal y, por lo tanto, tratar o incluso prevenir enfermedades genéticas graves. Sin embargo, aún existen desafíos significativos en términos de eficacia, seguridad y entrega del material genético al tejido objetivo. La investigación en terapia génica continúa siendo un área activa y prometedora de la medicina moderna.

El tecnecio es un elemento químico con símbolo Tc y número atómico 43. Es un metal de transición radiactivo que no se encuentra naturalmente en la Tierra, ya que todos sus isótopos son inestables y se descomponen rápidamente. Sin embargo, se produce artificialmente en reactores nucleares y se utiliza en una variedad de aplicaciones médicas, especialmente en medicina nuclear.

En el campo de la medicina, el tecnecio-99m es uno de los isótopos más utilizados en estudios de diagnóstico por imagen, como las gammagrafías óseas y miocárdicas. Se une a varias moléculas para formar radiofármacos que se inyectan en el cuerpo del paciente. Estos radiofármacos emiten rayos gamma, que pueden ser detectados por equipos de imagen especializados, proporcionando imágenes detalladas de los órganos y tejidos del cuerpo.

Aunque el tecnecio es radiactivo, la dosis de radiación recibida durante los procedimientos diagnósticos es generalmente baja y se considera segura para su uso en humanos. Sin embargo, como con cualquier material radiactivo, se deben tomar precauciones adecuadas para manejarlo y desecharlos correctamente.

La "Información de Salud al Consumidor" (también conocida como "información de salud para el público" o "materiales educativos para pacientes") se refiere a los recursos educativos y la información sobre la salud que están destinados a ser accesibles y comprensibles para el público en general, incluidos los pacientes y sus familias. Esta información puede cubrir una amplia gama de temas relacionados con la salud, como enfermedades y afecciones específicas, estilos de vida saludables, opciones de tratamiento, cuidados médicos preventivos y servicios de apoyo.

La información de salud al consumidor se presenta en una variedad de formatos, como folletos, boletines informativos, videos, podcasts, sitios web y redes sociales. Es importante que esta información sea precisa, objetiva, actualizada y culturalmente relevante, y que esté escrita en un lenguaje claro y sencillo que puedan entender las personas sin conocimientos médicos especializados.

La divulgación de información de salud al consumidor es una parte importante de la atención médica centrada en el paciente, ya que ayuda a los pacientes a tomar decisiones informadas sobre su salud y a participar activamente en su cuidado. Además, también puede desempeñar un papel importante en la promoción de la alfabetización en salud y la prevención de enfermedades.