Las "drogas diseñadas" son, en términos médicos y científicos, fármacos sintéticos o semisintéticos que han sido desarrollados específicamente para interactuar con los sistemas biológicos de un organismo, a menudo con el objetivo de producir efectos terapéuticos en el tratamiento de una enfermedad o condición médica. Estos fármacos se crean mediante la modificación intencional y racional de las estructuras químicas de otras moléculas conocidas, con el fin de mejorar sus propiedades farmacológicas deseables y minimizar los efectos secundarios indeseables.

El término "drogas diseñadas" a menudo se asocia con el desarrollo de fármacos para el tratamiento de enfermedades, pero también puede utilizarse en relación con las sustancias químicas creadas intencionalmente para fines ilícitos, como las drogas recreativas sintéticas o los agentes químicos desarrollados con propósitos maliciosos. En este contexto más amplio, el término correcto sería "sustancias de diseño".

En la definición médica y científica, las drogas diseñadas son un pilar fundamental en el avance de la farmacología moderna y la medicina, ya que permiten a los investigadores y médicos crear fármacos más eficaces y seguros para tratar una amplia gama de enfermedades y afecciones.

La 3,4-Metilenodioxianfetamina (MDA) es una droga estimulante y empatógena que pertenece a la clase química de las anfetaminas feniletilaminas. También se conoce como "la droga del amor" o "droga de la euforia".

La MDA produce efectos alucinógenos y entactógenos, lo que significa que puede alterar la percepción sensorial y mejorar el estado de ánimo y la conexión emocional. Los usuarios pueden experimentar euforia, aumento del ritmo cardíaco, dilatación de las pupilas, sudoración, aumento de la temperatura corporal y presión arterial, y una mayor sensibilidad a los estímulos sensoriales.

La MDA se produce sintéticamente en laboratorios clandestinos y generalmente se consume en forma de pastillas o cápsulas. La droga tiene un alto potencial de abuso y puede ser peligrosa si se consume en dosis altas o en combinación con otras sustancias. Los efectos secundarios graves pueden incluir convulsiones, insuficiencia renal, daño hepático y muerte.

La producción, distribución y posesión de MDA son ilegales en muchos países, incluidos los Estados Unidos, bajo las leyes federales y estatales de control de drogas.

La propofenona es un fármaco sedante e hipnótico utilizado en el campo de la anestesiología. Actúa como un potente agonista del receptor GABA_{A}, aumentando la inhibición neuronal y produciendo efectos sedantes, amnésicos, anticonvulsivos y, a dosis más altas, hipnóticos.

Se utiliza principalmente en procedimientos médicos y quirúrgicos para inducir y mantener la anestesia general. También se ha empleado en el tratamiento del insomnio y como premedicación antes de la anestesia. Sin embargo, debido a su potencial para causar efectos secundarios cardiovasculares y respiratorios, su uso está más restringido en comparación con otros fármacos sedantes e hipnóticos.

La propofenona se metaboliza rápidamente en el hígado y produce varios metabolitos activos, incluyendo la hidroxipropofenona, que también contribuye a sus efectos farmacológicos. Su duración de acción es relativamente corta, lo que permite una recuperación rápida después de su administración.

Como con cualquier fármaco potente, la propofenona debe ser administrada y supervisada por personal médico capacitado y en un entorno adecuadamente equipado para monitorear y gestionar sus posibles efectos secundarios.

La butirofenona es una clase de fármacos utilizados principalmente en el tratamiento de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. También se han utilizado en el tratamiento del comportamiento disruptivo en personas con demencia. Algunos ejemplos comunes de butirofenonas incluyen haloperidol, droperidol y benperidol.

Estos fármacos funcionan como antagonistas de los receptores dopaminérgicos D2 en el cerebro, lo que puede ayudar a reducir la actividad dopaminérgica anormal asociada con la psicosis. Sin embargo, también pueden causar efectos secundarios significativos, como movimientos involuntarios, rigidez muscular y temblor, especialmente con dosis más altas o uso a largo plazo.

Debido a estos posibles efectos adversos, la butirofenona generalmente se reserva para el tratamiento de la psicosis grave que no responde a otros medicamentos. Además, su uso en personas mayores y en aquellas con enfermedades neurológicas subyacentes puede aumentar el riesgo de efectos secundarios graves. Por lo tanto, es importante que los profesionales médicos monitoreen cuidadosamente a los pacientes tratados con butirofenonas y ajusten las dosis según sea necesario para minimizar los riesgos y maximizar los beneficios terapéuticos.

Los benzodioxoles son una clase química de compuestos orgánicos que contienen un grupo funcional benzodioxol. Un benzodioxol es un anillo aromático formado por la fusión de un fenilo y un dioxolano. Los benzodioxoles se encuentran naturalmente en algunas plantas, como el naranjo dulce y el henna.

En medicina, los benzodioxoles se utilizan a veces como ingredientes activos en ciertos medicamentos, especialmente como estimulantes del sistema nervioso central (SNC). Un ejemplo bien conocido es la fenilpropanolamina, que se ha utilizado en el pasado como descongestionante y supresor del apetito. Sin embargo, debido a los efectos secundarios adversos y el riesgo de eventos adversos graves, como hemorragias cerebrales e infartos de miocardio, la fenilpropanolamina ya no se utiliza ampliamente en los medicamentos recetados o de venta libre.

Otro benzodioxol conocido es el MDMA (3,4-metilendioximetanfetamina), también conocido como éxtasis o molly, que se utiliza como droga recreativa. El MDMA es una sustancia controlada en muchos países y su uso está prohibido debido a sus efectos psicoactivos y los riesgos asociados con su consumo.

En resumen, los benzodioxoles son una clase química de compuestos que se encuentran naturalmente en algunas plantas y se utilizan ocasionalmente como ingredientes activos en ciertos medicamentos. Sin embargo, debido a los efectos secundarios adversos y los riesgos asociados con su uso, muchos benzodioxoles ya no se utilizan ampliamente en la práctica médica.

Los cannabinoides son una clase de compuestos químicos que se encuentran naturalmente en la planta de cannabis (también conocida como marihuana) y también pueden ser sintetizados artificialmente. Se unen a los receptores cannabinoides en el cuerpo humano, que forman parte del sistema endocannabinoide, un sistema de comunicación intercelular que desempeña un papel importante en la regulación de una variedad de procesos fisiológicos, como el dolor, el estado de ánimo, el apetito y la memoria.

Hay dos tipos principales de cannabinoides: cannabinoides delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) y cannabidiol (CBD). El THC es el principal componente psicoactivo de la marihuana, lo que significa que produce los efectos "colocados" o intoxicantes asociados con el uso de la droga. Por otro lado, el CBD no es psicoactivo y se ha demostrado que tiene propiedades medicinales potenciales, como la reducción del dolor, la inflamación y la ansiedad.

Los cannabinoides han sido objeto de un intenso escrutinio científico en los últimos años debido a su posible uso en el tratamiento de una variedad de condiciones médicas, como el dolor crónico, las náuseas y vómitos inducidos por la quimioterapia, la esclerosis múltiple y la epilepsia. Sin embargo, también plantean preocupaciones en términos de su potencial para el abuso y la adicción, y su estatus legal sigue siendo controvertido en muchas partes del mundo.

La detección de abuso de sustancias, en el contexto médico, se refiere al proceso de identificar el uso actual o histórico de drogas ilícitas, medicamentos recetados o alcohol en individuos. Esto generalmente se realiza mediante pruebas de detección, como análisis de orina, sangre, saliva o cabello. La detección puede ser parte de un examen médico regular, especialmente en situaciones donde el abuso de sustancias podría contribuir a problemas de salud, o puede ser solicitada por empleadores, tribunales u otras instituciones.

Los análisis de detección de abuso de sustancias pueden detectar la presencia de una sustancia específica o una variedad de drogas. Los resultados positivos generalmente indican que una persona ha utilizado una sustancia dentro de un período de tiempo específico, dependiendo del tipo de prueba y la sustancia involucrada. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los falsos positivos pueden ocurrir, por lo que se requieren métodos adicionales de confirmación para garantizar la precisión de los resultados.

Además de las pruebas fisiológicas, la detección de abuso de sustancias también puede implicar entrevistas clínicas y cuestionarios estándar para evaluar el comportamiento y los patrones de uso de sustancias. Estos métodos pueden ayudar a proporcionar un contexto más amplio para comprender los resultados de las pruebas y brindar información sobre la gravedad del problema y las necesidades de tratamiento.

Las anfetaminas son un tipo de estimulantes del sistema nervioso central que se utilizan en el tratamiento de ciertos trastornos, como el déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y la narcolepsia. Tienen una estructura química similar a las aminas naturales endógenas, como la adrenalina y la dopamina.

Cuando se consumen, las anfetaminas aumentan la actividad neuronal en el cerebro al incrementar los niveles de neurotransmisores como la dopamina, la norepinefrina y la serotonina. Esto puede conducir a una mejora temporal en los síntomas del TDAH, como la falta de atención, la hiperactividad e impulsividad. Además, las anfetaminas también pueden disminuir el sueño y aumentar la vigilia y el estado de alerta.

Sin embargo, el uso prolongado o inapropiado de anfetaminas puede llevar a una serie de efectos adversos graves, como la adicción, la psicosis, los trastornos del estado de ánimo y los problemas cardiovasculares. Por lo tanto, las anfetaminas solo deben utilizarse bajo la supervisión cuidadosa de un profesional médico y nunca deben consumirse sin receta o con fines no médicos.

En términos médicos, las drogas ilícitas se definen como sustancias químicas que alteran la percepción, los estados de ánimo y los niveles de conciencia de una persona. Estas drogas se clasifican como ilícitas porque su posesión, uso o distribución está prohibida por la ley en la mayoría de las jurisdicciones. Las drogas ilícitas pueden ser derivadas de plantas (como la cocaína y el opio), sintetizadas en un laboratorio (como MDMA o metanfetamina) o ser una versión sintética de sustancias que originalmente provienen de plantas (como la heroína sintética).

El uso de drogas ilícitas puede tener graves consecuencias para la salud, incluyendo daño a órganos vitales, problemas cardiovasculares, trastornos mentales y, en casos severos, incluso la muerte. Además del impacto físico, el uso de drogas ilícitas también puede conducir a problemas sociales y legales graves.

Es importante destacar que, aunque algunas personas pueden usar drogas ilícitas ocasionalmente sin experimentar efectos negativos inmediatos, el uso repetido o a largo plazo de estas sustancias puede conducir a una dependencia o adicción, lo que hace que sea difícil para la persona dejar de usarlas a pesar de los daños potenciales que puedan causar.

Los psicotrópicos son sustancias químicas que alteran la función del cerebro y producen cambios en el pensamiento, la percepción, el estado de ánimo o el comportamiento. Estas sustancias actúan sobre el sistema nervioso central afectando las neurotransmisiones, es decir, la forma en que las células nerviosas se comunican entre sí.

Los psicotrópicos pueden clasificarse en diferentes categorías según sus efectos, incluyendo:

1. Estimulantes: Aceleran la actividad del sistema nervioso central y aumentan la alerta, la atención y la energía. Ejemplos son la cocaína y las anfetaminas.

2. Depresores: Disminuyen la actividad del sistema nervioso central y producen sedación, relajación y disminución de la ansiedad. Ejemplos son el alcohol, los barbitúricos y los benzodiazepinas.

3. Alucinógenos: Alteran la percepción y la conciencia, produciendo distorsiones en la forma en que una persona ve, oye o experimenta el mundo que le rodea. Ejemplos son el LSD y la psilocibina.

4. Antipsicóticos: Se utilizan para tratar la esquizofrenia y otros trastornos mentales graves. Reducen los síntomas positivos de la esquizofrenia, como las alucinaciones y los delirios.

5. Antidepresivos: Se utilizan para tratar la depresión y otros trastornos del estado de ánimo. Funcionan aumentando los niveles de neurotransmisores asociados con el estado de ánimo, como la serotonina y la noradrenalina.

6. Ansiolíticos: Se utilizan para tratar el trastorno de ansiedad generalizada y otros trastornos de ansiedad. Funcionan reduciendo la ansiedad y la tensión muscular.

Los medicamentos psiquiátricos pueden ser muy útiles en el tratamiento de una variedad de trastornos mentales, pero también pueden tener efectos secundarios graves y pueden ser adictivos. Por lo tanto, es importante que se utilicen bajo la supervisión de un profesional médico capacitado.

La N-Metil-3,4-metilenodioxianfetamina, también conocida como MDMA o éxtasis, es una droga estimulante y entactógena que altera el estado de ánimo. Se trata de un derivado sintético de la anfetamina y tiene efectos estimulantes y psicoactivos similares aléxtasis y a la metanfetamina.

La MDMA produce su acción al interferir con la liberación y reabsorción de neurotransmisores en el cerebro, particularmente serotonina, dopamina y norepinefrina. Esto resulta en un aumento de los niveles de estos químicos en el cerebro y conduce a las experiencias subjetivas de los usuarios, que incluyen cambios en el estado de ánimo, aumento de la energía, disminución de las inhibiciones y una mayor empatía y conexión social.

Es importante señalar que la MDMA no está aprobada para uso médico en los Estados Unidos y su uso recreativo es ilegal. La droga puede ser peligrosa e incluso mortal, especialmente cuando se usa en dosis altas o en combinación con otras drogas. Los efectos secundarios pueden incluir hipertensión arterial, taquicardia, deshidratación, hipotermia, ansiedad, agitación, confusión y posibles daños a las neuronas serotoninérgicas en el cerebro.

Las fenetilaminas son una clase de compuestos orgánicos que contienen un grupo funcional feniletilamina. La feniletilamina es un estructura básica que se encuentra en muchas drogas psicoactivas y neurotransmisores naturales en el cuerpo humano.

Las fenetilaminas naturales en el cuerpo humano incluyen neurotransmisores como la dopamina, la norepinefrina y la epinefrina (también conocidas como adrenalina), que desempeñan un papel importante en una variedad de procesos fisiológicos, como el control del movimiento, el estado de ánimo y las funciones cognitivas.

Sin embargo, existen muchas fenetilaminas sintéticas que se han desarrollado y utilizan con fines terapéuticos, recreativos o abusivos. Algunos ejemplos incluyen anfetaminas, metanfetamina, MDMA (éxtasis) y diversos alucinógenos. Estas sustancias pueden tener efectos estimulantes, entactógenos o alucinógenos en el sistema nervioso central, pero también pueden presentar un alto riesgo de toxicidad y dependencia.

Es importante tener en cuenta que las fenetilaminas sintéticas no están aprobadas para su uso médico general y pueden ser ilegales en muchos países. Su uso indebido puede conllevar graves consecuencias legales y de salud.

La clozapina es un antipsicótico atípico que se utiliza principalmente para tratar la esquizofrenia resistente al tratamiento, una forma de la enfermedad que no responde a otros medicamentos. También puede recetarse off-label para el tratamiento de otros trastornos mentales graves, como el trastorno bipolar y los síntomas psicóticos asociados con el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en adultos.

La clozapina actúa sobre una variedad de receptores de neurotransmisores en el cerebro, incluidos los receptores dopaminérgicos y serotoninérgicos. Se distingue de otros antipsicóticos porque tiene un efecto antagonista débil sobre los receptores dopaminérgicos D2 y, en cambio, se une fuertemente a los subtipos D4 y D1. También actúa como antagonista de los receptores serotoninérgicos 5-HT2A y 5-HT2C, así como de los receptores histaminérgicos H1.

La clozapina se considera generalmente eficaz para reducir los síntomas positivos (como alucinaciones y delirios) y negativos (como aplanamiento afectivo y alienación social) de la esquizofrenia, aunque puede tardar varias semanas en alcanzar su efecto terapéutico completo. Sin embargo, está asociado con una serie de efectos secundarios graves y potencialmente mortales, como la agranulocitosis (una disminución peligrosa del recuento de glóbulos blancos), la hiperglucemia y el desarrollo de diabetes, las convulsiones y la miocarditis. Por esta razón, la clozapina solo se prescribe después de que otros antipsicóticos hayan fallado y bajo un estricto seguimiento médico.

Los pacientes que toman clozapina requieren una monitorización regular del recuento sanguíneo completo, los niveles de glucosa en sangre y la función hepática y renal, así como evaluaciones cardiovasculares regulares. Además, dado que la clozapina puede causar somnolencia y disminuir la capacidad de conducir o operar maquinaria pesada, se aconseja a los pacientes que eviten estas actividades hasta que conozcan su respuesta individual al medicamento.

La pirrolidina es un compuesto heterocíclico que consta de un anillo de cinco miembros formado por cuatro átomos de carbono y un átomo de nitrógeno. En química médica, las pirrolidinas se refieren a una clase de compuestos que contienen este grupo funcional.

En un contexto farmacológico, las pirrolidinas se encuentran a menudo como parte de estructuras más grandes en los fármacos y tienen una gama de efectos farmacológicos. Por ejemplo, algunas pirrolidinas actúan como inhibidores de la enzima de conversión de angiotensina (ECA), lo que resulta en una disminución de la presión arterial. Otras pirrolidinas pueden actuar como agonistas o antagonistas de diversos receptores, como los receptores nicotínicos de acetilcolina y los receptores opioides.

En términos médicos, las pirrolidinas no se utilizan directamente como medicamentos, sino que forman parte de la estructura química de varios fármacos aprobados por la FDA con diferentes indicaciones terapéuticas.

Los celulosomas son complejos enzimáticos extracelulares producidos por ciertas bacterias, especialmente aquellas que se alimentan de la biomasa vegetal. Están formados por una o varias enzimas capaces de degradar la celulosa y otras moléculas complejas de la pared vegetal, unidos a una proteína estructural llamada escafoldina. La escafoldina organiza las enzimas en un arreglo espacial óptimo para su función, aumentando así la eficiencia en la degradación de la biomasa. Los celulosomas son una herramienta importante en la búsqueda de formas más eficientes y sostenibles de producir bioenergía a partir de la biomasa vegetal.

Nota: La definición médica puede variar según el contexto, pero esta es la definición generalmente aceptada en el campo de la biología y bioquímica.

La cromatografía de gases (CG) y la espectrometría de masas (EM) son técnicas analíticas utilizadas en el campo de la medicina y la investigación científica para identificar y cuantificar sustancias químicas.

La cromatografía de gases es una técnica que separa mezclas complejas de compuestos volátiles o termoestables en función de sus diferencias de partición entre una fase móvil (generalmente un gas) y una fase estacionaria (un sólido o un líquido). La muestra se inyecta en la columna cromatográfica, donde el gas lleva las moléculas a través de la fase estacionaria. Las diferencias en las interacciones entre las moléculas y la fase estacionaria hacen que algunas moléculas se muevan más rápido que otras, lo que resulta en una separación de los componentes de la muestra.

La espectrometría de masas es una técnica que identifica y cuantifica sustancias químicas mediante la medida de las relaciones masa-carga de las moléculas ionizadas. La muestra se introduce en el espectrómetro de masas, donde se ioniza y fragmenta en moléculas más pequeñas. Las moléculas fragmentadas se aceleran y pasan a través de un campo electromagnético, lo que hace que las moléculas con diferentes relaciones masa-carga se desvíen en diferentes grados. La detección y medición de estos desvíos permite la identificación y cuantificación de los componentes de la muestra.

Cuando se combinan, la cromatografía de gases y la espectrometría de masas proporcionan una técnica analítica potente y sensible que puede detectar y medir cantidades muy pequeñas de sustancias químicas en una muestra. Esta técnica se utiliza a menudo en análisis forenses, medicina legal, control de drogas y estudios ambientales.