Coniferophyta es una división (o phylum en algunas clasificaciones más antiguas) de plantas vasculares y con semillas, también conocidas como coníferas. Este grupo incluye árboles y arbustos leñosos que producen conos y tienen hojas persistentes, simples y escamosas o aciculares (agujas). Ejemplos bien conocidos de coníferas son los pinos, abetos, cedros, cypress, sequoias y juníperos.

Las coníferas tienen una larga historia evolutiva que se remonta a hace más de 300 millones de años. Son especialmente importantes en las zonas templadas y frías del mundo, donde muchas especies desempeñan un papel ecológico crucial como productores primarios y proveedores de hábitat para una variedad de organismos. Además, las coníferas tienen una gran importancia económica, ya que proporcionan madera, resina y otros productos derivados.

En términos médicos, las coníferas pueden tener implicaciones clínicas importantes. Algunas especies contienen compuestos tóxicos o alergenos que pueden causar reacciones adversas en humanos y animales. Por ejemplo, los aceites esenciales de algunas coníferas, como el pino, el ciprés y el enebro, pueden irritar la piel y las membranas mucosas, y causar dificultad para respirar o náuseas si se inhalan. Otras especies, como el tejo, contienen compuestos altamente tóxicos que pueden ser fatales si se ingieren o entran en contacto con la piel.

En resumen, Coniferophyta es una división de plantas vasculares y con semillas que incluye árboles y arbustos leñosos con hojas persistentes y conos. Aunque desempeñan un papel importante en el ecosistema y tienen aplicaciones médicas y económicas, algunas especies pueden ser tóxicas o alergénicas para los humanos y los animales.