Los anteojos, también conocidos como gafas o lentes, son dispositivos ópticos correctivos que se utilizan para mejorar la visión de una persona. Se componen generalmente de dos lentes montados en un marco que se ajusta sobre la nariz y las orejas.

Existen diferentes tipos de anteojos, entre los cuales se incluyen:

1. Anteojos de aumento o lectoras: Se utilizan para ayudar a ver objetos cercanos con mayor claridad, especialmente en personas mayores que tienen presbicia o vista cansada.
2. Anteojos bifocales o progresivos: Estos lentes tienen dos o más potencias diferentes en la misma lente, lo que permite ver a distintas distancias sin tener que cambiarse de anteojos. Los bifocales tienen una línea visible que separa las dos potencias, mientras que los progresivos son graduales y no tienen líneas visibles.
3. Anteojos monofocales: Son lentes con una sola potencia, diseñados para corregir la visión a distancia o cercana, pero no ambas a la vez.
4. Anteojos de sol: Se utilizan para proteger los ojos de los rayos solares dañinos y reducir el deslumbramiento. Pueden ser prescripción o sin graduación.
5. Anteojos protectores: Se usan en trabajos o actividades que puedan representar un riesgo para los ojos, como la soldadura o el trabajo con químicos.

Los anteojos se recetan después de una evaluación visual completa realizada por un oftalmólogo o un optometrista. La prescripción incluye la potencia correctiva necesaria para cada ojo y otras especificaciones como el tipo de lente, el tamaño y la forma del marco.

Los errores de refracción son condiciones visuales en las que el sistema óptico del ojo no puede enfocar correctamente la luz en la retina, lo que resulta en una visión borrosa. Esto ocurre cuando la forma o longitud del ojo no es normal, impidiendo que la luz se enfoque adecuadamente. Hay tres tipos principales de errores de refracción: miopía, hipermetropía y astigmatismo.

1. Miopía: También conocida como vista corta, es un error de refracción en el que la luz se enfoca delante de la retina en lugar de directamente sobre ella. Esto sucede cuando el ojo es más largo de lo normal o su curvatura corneal es demasiado pronunciada. Como resultado, los objetos distantes aparecen borrosos, mientras que los cercanos se ven con claridad.

2. Hipermetropía: También llamada hiperopía o vista larga, es un error de refracción en el que la luz se enfoca detrás de la retina en lugar de directamente sobre ella. Esto ocurre cuando el ojo es más corto de lo normal o su curvatura corneal es demasiado plana. En consecuencia, los objetos cercanos aparecen borrosos, mientras que los lejanos se ven con claridad, aunque a veces incluso estos últimos pueden verse borrosos si la hipermetropía es alta.

3. Astigmatismo: Es un error de refracción en el que la curvatura de la córnea o del cristalino no es uniforme, lo que hace que la luz se enfoque en diferentes planos y distorsione la visión tanto de cerca como de lejos. Esto puede causar visión borrosa, fatiga ocular y dolores de cabeza.

Los errores de refracción suelen corregirse mediante el uso de anteojos, lentes de contacto o cirugía refractiva, como la keratomileusis in situ asistida por láser (LASIK).