Los anabólicos esteroides son una clase de sustancias sintéticas que imitan los efectos de la hormona sexual masculina, la testosterona. Estos compuestos promueven el crecimiento y desarrollo de tejidos musculares en el cuerpo, aumentando así la masa y fuerza muscular.

En un contexto médico, los anabólicos esteroides pueden recetarse para tratar diversas condiciones, como el retraso del crecimiento en adolescentes, el déficit de testosterona en hombres, la pérdida muscular debido a enfermedades como el sida o el cáncer, y otras afecciones que causan pérdida de tejido muscular.

Sin embargo, el uso indebido y abuso de anabólicos esteroides es peligroso e ilegal. El abuso puede conducir a una variedad de efectos secundarios graves y potencialmente irreversibles, como acné, calvicie, crecimiento excesivo del vello corporal en mujeres, disminución del tamaño de los testículos, infertilidad, aumento de mamas en hombres, irregularidades menstruales en mujeres, daño hepático, enfermedades cardiovasculares y trastornos psicológicos.

El uso indebido de anabólicos esteroides suele asociarse con el mundo del deporte y el culturismo, donde algunos atletas y entusiastas del fitness abusan de estas sustancias para mejorar su rendimiento o aumentar su musculatura. Sin embargo, este uso ilegal y no regulado conlleva graves riesgos para la salud y está prohibido en la mayoría de los deportes competitivos.

Zeranol es un miestroico (un tipo de estrógeno sintético) que se utiliza en la industria ganadera como un agente de crecimiento para el ganado vacuno y ovino. Se produce a partir del hongo Fusarium graminearum y tiene propiedades similares a los estrógenos naturales. Su uso está aprobado en algunos países, incluyendo los Estados Unidos, pero ha sido objeto de controversia debido a preocupaciones sobre sus posibles efectos adversos en la salud humana. Algunos estudios han sugerido que el consumo de carne tratada con zeranol podría estar asociado con un aumento del riesgo de cáncer de mama y otros tipos de cáncer, aunque otras investigaciones no han encontrado evidencia concluyente de estos efectos.

La hexestrol es un tipo de estrógeno, que es una forma femenina de hormona sexual. Se utiliza en el tratamiento del cáncer de próstata y también se ha utilizado en el pasado para aliviar los síntomas de la menopausia. En un contexto médico, la hexestrol se clasifica como un nonsteroidal estrogen, lo que significa que no es idéntica a los estrógenos producidos naturalmente en el cuerpo humano. Aunque la hexestrol ya no se utiliza ampliamente en la medicina moderna, sigue siendo objeto de investigación y discusión en la literatura médica por su potencial efecto sobre diversas condiciones de salud.

El acetato de trembolona es un esteroide anabólico androgénico sintético que se utiliza en medicina veterinaria para promover el crecimiento y la producción de carne en ganado. También ha sido utilizado ilegalmente por algunos atletas y bodybuilders con fines de mejora del rendimiento, ya que puede aumentar la masa muscular y la fuerza.

La trembolona es un derivado sintético del nandrolone, un esteroide natural que se produce en el cuerpo humano. El acetato de trembolona se administra generalmente por inyección intramuscular y tiene una vida media más corta que otros ésteres de trembolona, lo que significa que debe administrarse con mayor frecuencia.

El uso de esteroides anabólicos androgénicos como el acetato de trembolona puede tener efectos secundarios graves y potencialmente dañinos para la salud, especialmente si se utilizan en dosis altas o durante periodos prolongados. Los efectos secundarios pueden incluir:

* Aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares
* Presión arterial alta
* Daño hepático
* Desequilibrios hormonales
* Acné y otros problemas de la piel
* Aumento del crecimiento del vello corporal
* Cambios de humor y agresividad
* Disfunción sexual y disminución de la fertilidad
* Virilización en mujeres (crecimiento excesivo de vello corporal, deepening of the voice, clitoromegaly)

El uso de esteroides anabólicos androgénicos como el acetato de trembolona sin receta médica y bajo la supervisión de un profesional médico es ilegal en muchos países y se considera dopaje en el deporte.

La oxandrolona es un esteroide anabólico sintético, que se prescribe generalmente para tratar condiciones médicas como el déficit de growth hormone, la pérdida de peso debido al HIV / SIDA, y otras afecciones en las que el paciente sufre de pérdida de masa muscular o de debilidad. Se conoce también por los nombres comerciales como Oxandrin y Anavar.

La oxandrolona funciona aumentando la síntesis de proteínas en el cuerpo, lo que ayuda a construir músculo y promover la recuperación después del ejercicio o una lesión. Sin embargo, también puede tener efectos secundarios androgénicos, como el crecimiento del vello facial y corporal, cambios en la voz y acné, especialmente si se utiliza en dosis altas o durante períodos prolongados.

Debido a sus posibles efectos anabólicos, la oxandrolona también se ha utilizado ilegalmente como un agente dopante en el deporte, aunque su uso está prohibido por las principales organizaciones deportivas internacionales. El uso indebido de este medicamento puede dar lugar a graves consecuencias para la salud, incluyendo daño hepático, trastornos cardiovasculares y endocrinos.

Teriparatide es un fármaco aprobado por la FDA para tratar la osteoporosis en personas con alto riesgo de fracturas. Es una forma sintética del parathormone humano natural, que está involucrado en el metabolismo del calcio y el fósforo.

Teriparatide se administra mediante inyección diaria y trabaja aumentando la formación de hueso nuevo y reduciendo la reabsorción ósea, lo que lleva a un aumento en la densidad mineral ósea y una disminución del riesgo de fracturas.

El fármaco está indicado para el tratamiento de la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas y hombres con alto riesgo de fracturas, especialmente aquellos que no han respondido a otros tratamientos para la osteoporosis. Teriparatide también se puede utilizar en el tratamiento de la osteoporosis causada por deficiencia de hormona de crecimiento o hipogonadismo en hombres.

Los efectos secundarios comunes del teriparatide incluyen dolores de cabeza, náuseas, mareos y reacciones en el sitio de inyección. También se ha asociado con un aumento leve pero estadísticamente significativo del riesgo de osteosarcoma, un tipo raro de cáncer óseo, en estudios con animales. Sin embargo, no se han informado casos de osteosarcoma en humanos tratados con teriparatide.

La osteoporosis es una enfermedad esquelética caracterizada por una disminución de la masa ósea y alteraciones de la microarquitectura del tejido óseo, lo que conduce a un aumento de la fragilidad y susceptibilidad a sufrir fracturas. Normalmente se diagnostica mediante densitometría ósea y se mide según los valores de T-score y Z-score. Es una enfermedad silentemente progresiva, sin síntomas hasta que se produce una fractura. Las fracturas más comunes ocurren en la muñeca, cadera y vértebras. La osteoporosis puede prevenirse y tratarse con estilos de vida saludables, como ejercicio regular y dieta adecuada, y con fármacos específicos, como bisfosfonatos, denosumab, teriparatida o ranelato de estroncio. Las principales causas de osteoporosis son la menopausia precoz, historia familiar de fracturas osteoporóticas, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, baja ingesta de calcio y vitamina D, falta de ejercicio físico, enfermedades endocrinas y uso prolongado de corticoides.

Los osteoblastos son células presentes en el tejido óseo que tienen un papel fundamental en la formación y mineralización del hueso. Son responsables de la síntesis y secreción de la matriz orgánica del hueso, compuesta principalmente por colágeno tipo I, y también participan en el proceso de mineralización al regular los niveles de calcio y fosfato en su entorno.

Los osteoblastos derivan de células madre mesenquimales y se diferencian en varios estados funcionales a medida que maduran. Los osteoblastos activos son aquellos que secretan la matriz ósea y presentan una alta actividad metabólica, mientras que los osteoblastos inactivos, también conocidos como osteocitos, están incrustados en la matriz mineralizada y desempeñan un papel importante en la detección de tensiones mecánicas y la regulación del remodelado óseo.

Las alteraciones en la función de los osteoblastos pueden contribuir al desarrollo de diversas enfermedades óseas, como la osteoporosis y la osteogénesis imperfecta. Por lo tanto, comprender el funcionamiento y regulación de los osteoblastos es crucial para el desarrollo de estrategias terapéuticas dirigidas al tratamiento y prevención de enfermedades óseas.

La hormona paratiroidea, también conocida como PTH (por sus siglas en inglés, Parathyroid Hormone), es una hormona peptídica producida y secretada por las glándulas paratiroides, que son cuatro pequeñas glándulas endocrinas ubicadas en el cuello, cerca del tiroides.

La función principal de la hormona paratiroidea es regular los niveles de calcio y fósforo en el torrente sanguíneo. Lo logra mediante la regulación de la absorción y excreción de calcio y fósforo en los intestinos, riñones y huesos.

La PTH aumenta los niveles de calcio en la sangre al:
1. Aumentar la reabsorción de calcio en los riñones.
2. Estimular la conversión de vitamina D inactiva a su forma activa, lo que a su vez facilita la absorción de calcio en el intestino.
3. Promover la liberación de calcio de los huesos al activar células osteoclastos, que descomponen la matriz ósea y liberan minerales en el torrente sanguíneo.

Por otro lado, la PTH reduce los niveles de fósforo en la sangre al inhibir su reabsorción en los riñones.

Los trastornos hormonales paratiroideos pueden causar hiperparatiroidismo (exceso de secreción de PTH) o hipoparatiroidismo (deficiencia de secreción de PTH), lo que puede dar lugar a diversas complicaciones de salud, como osteoporosis, cálculos renales y trastornos neuromusculares.

La remodelación ósea es un proceso fisiológico continuo en el que el tejido óseo vivo se renueva y mantiene a través del equilibrio entre la formación y reabsorción ósea. Está mediada por dos tipos de células: los osteoblastos, responsables de la formación de nuevo hueso, y los osteoclastos, que descomponen y reabsorben el tejido óseo existente.

Este proceso ayuda a mantener la integridad estructural del esqueleto, adaptándose a las demandas mecánicas y hormonales cambiantes en el cuerpo. La remodelación ósea también desempeña un papel importante en la homeostasis mineral al regular los niveles de calcio y fósforo en la sangre.

La desregulación de este proceso puede conducir a trastornos del metabolismo óseo, como la osteoporosis, donde prevalece un exceso de reabsorción ósea sobre la formación, resultando en huesos más frágiles y susceptibles a fracturas. Por otro lado, enfermedades como la hiperparatiroidismo pueden provocar un aumento excesivo en la formación ósea, lo que lleva a complicaciones como cálculos renales y huesos debilitados.

Los conservadores de la densidad ósea son profesionales de la salud, generalmente médicos especializados en endocrinología y metabolismo óseo, que se encargan del diagnóstico, tratamiento y seguimiento de pacientes con osteoporosis u otras afecciones que afecten la densidad y calidad del tejido óseo. Su objetivo principal es prevenir fracturas óseas mediante el uso de fármacos antirresortivos, recomendaciones de dieta y ejercicio físico, y, en general, promoviendo estilos de vida saludables que favorezcan la preservación de la masa ósea y la reducción del riesgo de caídas. Además, pueden solicitar estudios de densidad mineral ósea y realizar un seguimiento periódico de los marcadores bioquímicos de la remodelación ósea para evaluar la eficacia del tratamiento y ajustarlo si es necesario.

Los huesos son estructuras rígidas, resistentes y porosas que forman el esqueleto del cuerpo humano. Están compuestos principalmente de tejido conectivo duro llamado tejido óseo. Los huesos tienen varias funciones importantes, incluyendo el apoyo estructural, la protección de órganos vitales, la facilitación del movimiento al servir como punto de unión para los músculos y tendones, y la producción de células sanguíneas en la médula ósea.

El tejido óseo está compuesto por una matriz mineral inorgánica rica en calcio y fosfato, que le da a los huesos su rigidez y resistencia, así como por fibras de colágeno orgánicas, que proporcionan flexibilidad y elástico. Los huesos también contienen células vivas llamadas osteoblastos, osteoclastos y osteocitos, que participan en la remodelación continua del tejido óseo a medida que el cuerpo crece y se repara después de lesiones.

Hay 206 huesos en el esqueleto humano adulto, divididos en dos categorías principales: huesos largos, cortos, planos y curvados. Los huesos largos, como los femures y los tibias, son más largos que anchos y tienen un eje central largo. Los huesos cortos, como los huesos del carpo y el tarso, son relativamente pequeños y de forma cúbica o esférica. Los huesos planos, como las costillas y el cráneo, son delgados y anchos, y proporcionan protección a órganos vitales como los pulmones y el cerebro. Finalmente, los huesos curvados, como la columna vertebral y el esternón, tienen una forma curva que les permite soportar cargas pesadas y proporcionar flexibilidad al cuerpo.

El Dietilestilbestrol (DES) es un tipo de estrógeno sintético que se utilizó ampliamente en la medicina humana y veterinaria desde la década de 1940 hasta principios de la década de 1970. Se prescribió a las mujeres, especialmente a las que tenían dificultades para mantenerse embarazadas, ya que se pensaba que reducía el riesgo de pérdida del embarazo.

Sin embargo, en 1971, se descubrió una asociación entre el DES y un tipo raro de cáncer llamado clear cell adenocarcinoma en las hijas de mujeres que habían tomado este medicamento durante el embarazo. Posteriormente, se prohibió su uso en humanos.

Aunque ya no se utiliza en la práctica clínica humana, el DES aún se puede encontrar en algunos países como un componente de ciertos productos farmacéuticos veterinarios. Se utiliza principalmente para tratar problemas reproductivos en ganado y ovejas.

Es importante mencionar que el uso del DES está estrictamente regulado y supervisado por las autoridades sanitarias pertinentes para garantizar su uso seguro y efectivo en los animales, y para minimizar cualquier riesgo potencial para la salud humana.

La osteogénesis es un proceso biológico en el que se forma hueso nuevo. Es un término médico que literalmente significa "generación ósea". Se refiere a la formación y desarrollo del tejido óseo, un proceso complejo que involucra la proliferación y diferenciación de células madre mesenquimales en osteoblastos, las células responsables de la síntesis y mineralización de la matriz ósea.

Existen dos tipos principales de osteogénesis: intramembranosa y endocondral. La osteogénesis intramembranosa es un proceso en el que las células mesenquimales se diferencian directamente en osteoblastos, y la matriz ósea se forma dentro de una membrana fibrosa. Este tipo de osteogénesis es responsable de la formación de los huesos planos del cráneo y las clavículas.

Por otro lado, la osteogénesis endocondral es un proceso en el que se forma primero un cartílago templado, que luego se reemplaza por tejido óseo. Este tipo de osteogénesis es responsable de la formación de los huesos largos y planos del cuerpo humano.

La osteogénesis también puede referirse a un grupo de trastornos genéticos que afectan el desarrollo óseo, como la osteogénesis imperfecta, una enfermedad hereditaria que se caracteriza por huesos frágiles y propensos a fracturas.

La densidad ósea se refiere a la cantidad de tejido mineralmente denso por unidad de volumen en los huesos. Es un parámetro objetivo que se utiliza comúnmente para ayudar a diagnosticar y monitorear la osteoporosis, una enfermedad caracterizada por huesos débiles y frágiles debido a la pérdida de tejido óseo. La densidad ósea se mide más comúnmente en la columna vertebral, cadera y muñeca utilizando técnicas especializadas como absorciometría dual de energía X-ray (DXA). Un resultado bajo en la densidad ósea indica un mayor riesgo de fracturas óseas.